18/05/2013

Nueva Cabecera Provisional + Subtítulo + ¿Posible Saga?


Si hace tan sólo unas horas os dejaba disponible la primera parte del prólogo de la reescritura de Raisie, ahora os traigo también una nueva cabecera provisional para la página. La secciones irán siendo actualizadas, además de los botones y posiblemente el fondo.

Hacía falta un cambio de diseño urgente, y más para lo que quiero aportar con la nueva versión, algo realista, maduro y serio. Por ello, dejamos los colores por un tiempo, centrándonos en la protagonista de la obra. Una vez que Raisie vaya a salir publicada, esperamos poner un diseño coloreado con varios de los personajes. 

Agradecer enormemente a Sonne, el ilustrador oficial de Raisie, por el fantástico trabajo. No dudéis en seguir su espectacular cómic y visitar su galería. Para cualquier consulta o pedido tan sólo tenéis que contactar a través de su correo electrónico. De paso, aprovecho además para agradecer a L.R.A (Alice) por lo mucho que me está ayudando con la edición. 

Por otro lado, el diseño no es la única novedad. ¿Os habéis fijado en el subtítulo? "Raisie: La Rosa y el Dragón". El motivo es que estoy pensando ideas para que Raisie sea una saga, aún no os confirmo nada, pero es una gran posibilidad, sólo digo eso por el momento. 

Por último, decir que aún sigo trabajando duro en la reescritura y cualquier novedad os iré informando. Espero vuestros comentarios y también vuestras opiniones en el adelanto. ¡Muchas gracias!

17/05/2013

Prólogo: Primera Parte (Reescritura de Raisie)

AVISO

Lo que váis a leer a continuación es la primera parte del prólogo de Raisie para su publicación, es decir, lo que encontraréis en el libro final. El prólogo lo he dividido en tres partes para esta web, que en unión, hacen el primer capítulo de la novela. Prólogo no será el título final.

Quizás encontraréis algunas faltas ortográficas, y os pido mil disculpas, pero todo este proceso será enviado a una empresa profesional de correción, para no encontrar errores en el libro una vez publicado. 

Este texto todavía está abierto a posibles cambios para el resultado final, si veo que son necesarios, pero serían diferencias mínimas.

Os adjunto también una pequeña parte de una de las ilustraciones realizadas por Sonne. Aún está sin terminar. Obviamente en la novela no tendrá marcas de agua. Esta primera parte cuenta con dos ilustraciones en la novela.

Por último, podéis comparar la reescritura con la antigua Raisie para ver las diferencias y evolución de una obra a otra, tan sólo tenéis que pulsar aquí.

Sin más, muchísimas gracias por vuestro apoyo y espero que disfrutéis de la lectura.

 PRÓLOGO - PRIMERA PARTE

La historia que os voy a relatar ocurrió hace mucho tiempo, en una época oscura en ausencia de corazones puros, plagada de magia que invocaba a lo desconocido y dueña de bestias inimaginables que custodiaban los antiguos bosques del pasado.

Para algunos, sólo es un cuento repleto de fantasía transmitido de generación en generación, pero para otros, es una auténtica leyenda que marcó el destino de una singular e indomable princesa, cuyo nombre estaba escrito en las rosas.

Todo sucedió en el próspero reino de Dalghor. Un encantador lugar situado justo en el centro de la gran isla de Ocard. A pesar de ser un sitio aparentemente tranquilo, había pasado por diversas etapas difíciles, conocidas por los ciudadanos como Las Eras Lóbregas, debido a las guerras y otros cataclismos que habían ocurrido desde sus inicios. Sin embargo, esos sucesos remotos convirtieron a Dalghor en lo que era conocido tras los siglos, en un país sólido y fuerte, con habitantes orgullosos de la tierra donde nacieron.
El reino estaba rodeado de numerosas montañas y profundos bosques, cercano a una laguna de agua cristalina y atravesado por un serpenteante río. Tenía dos rutas de acceso hacia los países más cercanos, Ziremere, nación bastante fría situada al noroeste de la isla, y Taiax, gran imperio costero en dirección al sur. Estos proporcionaban comercio del exterior y la posibilidad de vender o intercambiar los productos característicos de Dalghor.
Su economía se basaba principalmente en la ganadería y la agricultura. La tierra del reino era fértil, lo que daba lugar a grandes cultivos, en especial, de manzanos, cerezos, fragarias y truferas, además del suficiente alimento para el pastoreo de cabras o la crianza de caballos pura sangre. Aquellos animales tenían el pelaje brillante y había de distintos colores, predominando el blanco y el negro. Realmente eran caballos veloces y formidables, actos para los magnánimos torneos de caballeros que organizaba Dalghor. Unas competiciones de caballería que tomaron gran popularidad por los alrededores. Al igual que los grandes bailes y festivales que celebraba el reino, dedicados generalmente a la primavera, gracias a la extensa pradera que crecía cada año con toda diversidad de flores.
Su capital se encontraba en la ciudadela, una gran fortaleza de piedra que amurallaba la ciudad. Un lugar de suelo empedrado, compuesto por acogedoras casas de coloridos tejados, una gran plaza central y un castillo digno de reyes en el que se reflejaba todo el orgullo y la grandeza del reino.
Aquel majestuoso edificio, daba la sensación de rozar las blancas nubes con sus altas torres puntiagudas, que acababan con agitadas banderas que ondeaban victoriosas con el viento. Los rosales invadían trepando los grandes muros de piedra y hermosas figuras daban la sensación de cobrar vida en las vistosas vidrieras de colores.

Era un agradable día de primavera. Se podían escuchar los melodiosos cantos del petirrojo y del ruiseñor. El cielo estaba despejado y los resplandecientes rayos de sol iluminaban un espacioso habitáculo a través del cristal de la ventana. Un suave aroma a incienso de mirra recorría toda la estancia. La habitación era lujosa, distinguida, cálida, realizada con sumo gusto para la realeza. Las cortinas eran de un color granate intenso, pesadas y tupidas, mientras que las sábanas blancas de seda cubrían una extensa cama. A su lado, una pequeña cuna de madera de cerezo, rica en detalles tallados y con una muñeca en su interior, parecía haber esperado durante bastante tiempo la llegada de un bebé.
Una delicada mujer se acercó a ella, la miró con alegría y deslizó con dulzura su mano izquierda sobre la madera. Suspirando, caminó hacia atrás y se sentó en una silla, donde delante tenía un escritorio repleto de libros, entre otros objetos y artilugios.
Aquella muchacha estaba embarazada, gozaba de juventud y grácil belleza. Tenía un rostro fino, sus cabellos eran dorados, semejantes a los primeros rayos de sol apareciendo de entre las colinas, y poseía una mirada gentil, soñadora y mística, como el agua cristalina de la laguna. Lucía un elegante y cómodo vestido de tonos rojizos, con bordados de oro fino sobre el pecho. Por su estilizada espalda se deslizaba suavemente la tela del cashmere, mientras que en su cuello pendía un par de lustrosos colgantes. En su cabeza brillaba el símbolo que la representaba, una flamante tiara de oro blanco con rubíes incrustados. Era la reina Alma de Ziremere.
La reina era querida por la mayoría de sus súbditos, como consecuencia del buen trato que mostraba siempre ante ellos, además de la ayuda que ésta ofrecía a quien lo necesitaba. También fue un factor clave para la alianza con el reino vecino de Ziremere, debido a su casamiento con el rey Bastion II de Dalghor, también conocido como Bastion Silvergryn.
De repente, alguien llamó a la puerta de la habitación. Era el rey, un hombre joven, alto, algunos dirían que apuesto, de mirada oscura y penetrante, y aspecto fornido. Tenía el pelo negro como el azabache y su espesa barba cubría gran parte de su cara. Aquel día iba vestido de color cetrino, portaba varios y distintos anillos, y su ostentosa corona sobre su cabeza.
Bastion era un buen soberano, aunque no fue dotado de demasiado saber político, a causa de ser coronado bastante joven tras la inesperada muerte de sus padres. Cuando tan sólo era un príncipe de diez años de edad, ambos murieron en una emboscada mientras realizaban un viaje cercano a los dominios prohibidos de Xezbet. Un reino situado al sureste de Ocard, donde en el pasado sus habitantes eran expertos en la nigromancia, artes prohibidas que muchos no se atrevían a mencionar.
Pese a su triste historia y refugiarse en las grandes celebraciones, como los banquetes o los bailes, constantemente sacaba fuerzas para seguir adelante junto a los sabios consejos de su esposa, la única persona que amaba de verdad.
El monarca entró tímidamente al cuarto, dando enormes zancadas y arrastrando su larga capa por la alfombra. Intentaba esconder torpemente algo detrás de él, se trataba de un regalo para su amada.
-Así que aún seguís aquí, mi querida y bella esposa. ¿Qué estabais haciendo?
-Buenos tardes, querido. Escribía un poco en mi diario sobre el bebé -respondió mientras se levantaba de la silla.
-En cualquier momento puede llegar y bendecirnos. Por fin nuestro sueño se hará realidad, después de tantos años -dijo acariciando el vientre de su esposa.
-Estoy deseando con toda mi alma el poder tenerlo entre mis brazos y cantarle nanas para dormir, nuestro primer hijo, Bastion -contestó con una tierna mirada.
-Y no será el único -añadió con voz entrecortada y entregándole un dulce beso en los labios -. Por cierto, os he traído un pequeño obsequio.
El rey, bastante inquieto, desveló el presente a su esposa, alegrándose ella al ver de que se trataba.
-¡Raisas! ¡Mis flores favoritas! Muchísimas gracias, cariño. ¿Cómo las habéis conseguido? -preguntó con dulzura.
Aquellas rosas eran realmente hermosas, una docena, todas ellas abiertas, menos una, la más pequeña del ramo. Daban la sensación de ser la mezcla armónica entre el amor y la pureza. Sus pétalos se fusionaban entre un rojo sangre y un blanco pálido como la nieve. En su interior, un pequeño fulgor brotaba de los estambres, dándole un aspecto aún más hechizante a aquellas flores que desprendían un exquisito y relajante aroma, no había otro olor igual en todo el mundo.
-Las hadas me dejaron tomarlas de su rosal. Me alegro que os hayan gustado -dijo mientras se acercaba para darle otro beso -. Debo seguir con mis obligaciones, si me necesitáis estaré abajo. Avisaré también a las sirvientas para que no os falte de nada.
Bastion salió del habitáculo, notándose en su rostro lo feliz que era. Estaba verdaderamente enamorado de su esposa y muy pronto tendría a su primogénito. Todo era perfecto, aunque no podía olvidarse del papeleo que tenía aquel día.
La reina se quedó pensativa por un momento y aproximó su nariz para disfrutar de la dulce fragancia del ramo. Caminó hacia el escritorio, agarrando con suavidad un lujoso jarrón de cerámica, donde vertió un poco de agua de una jarra. Dejó reposar las rosas en su interior para que no se marchitaran y las acercó a una de las mesillas cercanas a la cama.


Más tarde, Alma acarició de nuevo la cuna, se dirigió a la ventana, la abrió y apoyo sus brazos en el alféizar. Sus ojos se achicaron debido a los destellos del sol, pero enseguida pudo contemplar la majestuosidad del paisaje que reinaba ante ella. Sin embargo, su mirada se fijó en una pequeña mariposa de alas blancas que revoloteaba a su alrededor, posándose ésta en su dedo índice izquierdo.
Unos segundos después, el pequeño insecto voló hacia arriba. La expresión de felicidad que sentía la reina cambió al alzar la vista. El azul del cielo comenzaba a teñirse de gris, mientras que el sol, poco a poco, era oculto por nubes negras que avecinaban una tormenta, o más bien, la desgracia al reino.

Una figura encapuchada observaba el castillo a la entrada del bosque. Solamente se podía apreciar su fina barbilla y unos labios carmín que delataban a una mujer. El viento soplaba con fuerza, agitando con violencia su oscura vestimenta, las flores de la pradera y las ramas de los árboles que  crujían detrás de ella. Parecía que el bosque entero rugía ecos de advertencia de la oscura silueta.
Por su cabeza giraban mil y un pensamientos, resonando como voces de lo más escalofriantes que decían:
“Recuerda que debes regresar con vida, te necesitamos para el aquelarre. No cometas ninguna estupidez, aún no tienes suficiente poder.”
La mujer tenía muy claros sus planes, aunque debía esperar un poco más para llevarlos a cabo. No temía a nada y tampoco le importaba aquellas palabras. Estaba totalmente decidida a cumplir su objetivo.
Inesperadamente, sus pensamientos fueron interrumpidos cuando un campesino la descubrió en su regreso a casa, por el mal tiempo. Un hombre entrado en años y de pelo canoso. Tenía la cara totalmente esculpida por arrugas y su piel mostraba un aspecto bronceado como consecuencia de haber trabajado durante largas jornadas bajo el sol.
-¡Oiga! ¿Quiénes sois? ¿Necesitáis ayuda? -preguntó el campesino.
Sin dar una respuesta, la encapuchada se giró algo alarmada por el imprevisto. Cuando vio al humilde trabajador, simplemente sonrió con malicia, sabía que no era adversario para ella. El hombre notó algo raro en su sonrisa, fue entonces cuando sus piernas comenzaron a temblar, sintiéndose totalmente paralizado a los pocos segundos. Sólo le quedaba observar por última vez, como aquella tenebrosa figura se acercaba hacia él, a toda prisa, mientras sentía un dolor intenso en el corazón que apagaba su vida.

Empezó a lloviznar. Alma cerró rápidamente la ventana y echó las cortinas, ajena al peligro que acechaba a las afueras de la ciudadela. Tenía un extraño presentimiento. Lo único que la consolaba, era sujetar uno de sus colgantes y acariciarse el vientre para notar al bebé.
Nerviosa, se acercó de nuevo al escritorio, apartó sus libros y pasó a toda prisa las páginas de uno de ellos. Aquel libro era distinto al resto, tenía un aspecto antiguo y su cubierta polvorienta mostraba signos de no haberse leído durante bastante tiempo. Necesitaba encontrar algo en él para calmar su inquietud. A los pocos segundos, logró hallar lo que tanto ansiaba, un viejo papel amarillento, bastante deteriorado, que deslizó sobre la mesa. No era un papel normal y corriente, en realidad se trataba de un peculiar tablero con varios dibujos. En su centro, había dibujada una estrella de doce puntas, rodeada por una circunferencia y varios enigmáticos grabados. En cada punta de la estrella se podía observar diferentes y orgullosas criaturas, envueltas en un pergamino con una palabra escrita.
Todo estaba en silencio en la habitación, no se escuchaba nada, ni siquiera las gotas de lluvia o el viento golpeando el cristal de la ventana. El ambiente se enrareció, había poca luz en el habitáculo y se podía oler un singular aroma, mezcla del incienso y las rosas.
Alma encendió un par de velas blancas e intentó relajarse, sentándose en la silla. Con la cabeza inclinada, respiró hondo y se quitó el colgante que anteriormente sujetaba. Ante sus ojos, relucía una deslumbrante cadena de oro, seguida de una preciosa y fúlgida esfera de amatista, terminada en una radiante punta dorada. Era un preciado amuleto de adivinación y protección que poseía desde el día en que vino al mundo. Para ella, tenía gran valor, ya que era un regalo de su madre, incluso a veces podía sentir su abrazo al llevarlo puesto.
La reina cerró los ojos y los volvió abrir muy despacio. Sostenía su extraño talismán con los dedos índice y pulgar derechos, suspendiéndolo en el aire sobre el místico tablero.
Temblorosa, miró fijamente al centro de la estrella y formuló dudosa una pregunta:
-Péndulo oscilante de encantada esfera, por favor, permítidme de nuevo saber el destino. ¿Qué ocurrirá hoy en Dalghor?
El amuleto comenzó a girar en el sentido de las agujas del reloj al escuchar las palabras de su dueña. El péndulo tiraba ligeramente de su mano hacia la segunda criatura que estaba dibujada en la estrella. Un majestuoso corcel, donde en su frente radiaba un largo y afilado cuerno, posaba indomable en el grabado, envuelto por un pergamino con la palabra Pureza.
Los nervios de Alma desaparecieron al leer la respuesta, creyendo significar que representaba un nacimiento, el de su esperado primogénito. No había ni hay nada más puro en el mundo que la llegada de un recién nacido. Sin embargo, el colgante volvió a tirar hacia otro ser, girando menos tiempo sobre el tercero. Una bestia reptiliana y de alas escamosas. Tenía un aspecto feroz y a la vez sabio. Su palabra era Poder. Todo esto, creó sentimientos confusos en el corazón de la dama, haciéndola dudar en seguir con todo aquello, pero no le dio tiempo a reaccionar. El péndulo siguió tirando, pasando por la cuarta bestia, la quinta, girando cada vez más rápido y arrastrando con más fuerza la mano de Alma hasta llegar a la sexta criatura. Un fantasmagórico y sombrío animal donde en su pergamino se mostraba con letras negras la palabra Muerte.
Al leer aquello, la reina sintió un escalofrió que recorrió toda su espalda, seguido de un fuerte pinchazo en su mano derecha. De repente, la esfera de su colgante estalló en mil pedazos centelleantes que fueron a parar hacia sus ojos.
La muchacha gritó asustada, pensaba que un trozo de cristal la había dejado ciega. Acercó sus manos rápidamente e intentó flotarse con ellas para aliviar el dolor. Fue entonces, cuando alguien llamó a la puerta de la habitación.
-¡Un momento, por favor! -dijo la reina.
Alma abrió sus ojos muy despacio y con cierto miedo. Solamente tenía un pequeño rasguño cerca del parpado derecho. Enseguida escondió a toda prisa el tablero en el libro y ordenó como pudo el desorden que había organizado.
-¡Señora! ¿Os encontráis bien? Soy yo, Liliana -se escuchaba al otro lado de la puerta.
-¡Sí, sí, adelante! -contestó algo nerviosa.
Al abrirse la puerta, apareció una mujer bajita y algo regordeta. Sobre sus manos, portaba una bandeja de madera y un plato de porcelana que contenía un poco de caldo caliente. Tenía una cara muy dulce y simpática. Sus ojos eran tiernos, redondos y amarillentos semejante al caldo que portaba en el plato. En su pelo pardusco se apreciaban sus primeras canas que intentaba disimular con un gorro blanco. Iba vestida de tonos pasteles y llevaba encima un delantal con dibujos de flores para no ensuciarse. Era la encargada de las doncellas y la mejor amiga de la reina.
Aunque Liliana sólo fuera una sirvienta, a Alma le encantaba hablar con ella, sentía que era una persona en quien confiar. Además, ambas tenían cosas en común y el mismo sueño, el de concebir un hijo. No obstante, dicho sueño nunca se realizó para Liliana al no poder quedarse encinta.
-Señora, ¿os ha ocurrido algo? Escuché un gritó -preguntó preocupada, mientras dejaba a toda prisa la bandeja sobre la mesa para acercarse a ella -. ¡Oh, pero si estáis sangrando! Permitidme curaros esa herida -dijo alarmada.
-Sólo es un pequeño arañazo, no os preocupéis -intentó tranquilizarla -. Por favor, Liliana, necesito que aviséis urgentemente a mi... ¡Ah! -gritó Alma, sin poder acabar la frase.
-¿Qué os ocurre? -preguntó de nuevo, bastante angustiada.
-El bebé... -contestó, intentando controlar su respiración.
-¡El bebé! ¿Ya llega? -volvió a preguntar, estaba muy nerviosa
-Creo que sí....
Liliana acompañó a Alma hacia la cama. Inmediatamente avisó a una de las criadas que pululaba por el pasillo para que reuniera a todas las demás, necesitaba ayuda. La reina sentía un dolor agudo que la estremecía, sin duda, el bebé ya estaba en camino.

Mientras tanto, en el salón del trono, se encontraba el rey, totalmente ensimismado, sentado en su regia silla dorada decorada por varios blasones, tales como animales y plantas. A su derecha, reposaba una alta pila de hojas de papel, que daba la sensación que en cualquier momento podría caerse sobre él.
La sala era realmente gigantesca. Los altos vitrales casi alcanzaban el prominente techo. Las paredes de piedra se encontraban adornadas con refinadas cortinas y banderas de distintos colores cosidas por las mejores hilanderas del reino. En el suelo de mármol, abundaban las alfombras que daban aún mayor vistosidad a la sala.
El salón estaba tranquilo, como de costumbre. Los guardias del rey hacían su trabajo, manteniéndose rectos y mirando al frente, totalmente serios, atentos hacia cualquier peligro. Se sentían orgullosos de lucir el distinguido uniforme que debían llevar, acompañados de sus fieras espadas para proteger a su soberano.
En ese mismo instante, Bastion terminaba de firmar un largo pergamino que arrastraba por el suelo. Más tarde, miró con serenidad al gran montón de papeles que tenía pendientes, agarrando la primera hoja que se mantenía en lo más alto. Tenía muchísimo trabajo, más de lo habitual. Debía preparar la presentación del príncipe, ya que en cualquier momento podría llegar. Quería una celebración inolvidable en la que darían a conocer en sociedad al heredero de la corona. No había presupuesto alguno y tampoco podía faltar absolutamente nada. Todos estaban invitados a la fiesta en la que habría música, juegos y comida, sobre todo comida.
-Veamos que tenemos aquí... -decía en voz baja el rey mientras leía el papel.
-¡Mi señor, mi señor! ¡El bebé está en camino!
Una criada llegó corriendo al salón sujetando su vestido violeta y gritando a los cuatro vientos que el príncipe llegaba. Bastion al escuchar a la sirvienta se llevó un susto tremendo, tan grande, que tiró los papeles por los aires y derramó la tinta negra por toda la sala, manchando al guardia que tenía justo delante.
-Lo siento, mi señor. Vuestra esposa está dando a luz -se disculpó casi sin aliento.
Bastion no dijo ni una sola palabra, se encontraba boquiabierto. Pronto reaccionó y una mueca de felicidad apareció en su cara. Sin pensarlo más, se levantó rápidamente del trono y se dirigió hacia sus aposentos, donde encontraría a su amada y la nueva vida que tanto anhelaba.
Sin embargo, antes de salir de la sala, un enorme rayo cayó cerca del castillo, retumbando e iluminando todo a través de las enormes vidrieras de colores.
Afuera, la lluvia arreciaba y el viento soplaba con fuerza. El cielo estaba totalmente cubierto por nubes negras, mientras los truenos cada vez sonaban más cerca y terriblemente. Todos los ciudadanos corrían hacia sus hogares para resguardarse del vendaval.
Al rey le extraño aquella situación, no se esperaba una tormenta y mucho menos con tanta fuerza. Meditándolo, caminó un poco hacia delante para ver si iba todo en orden fuera del castillo. Pero fue entonces, cuando alguien llamó a la puerta del lugar, tres veces. Aquel sonido pudo escucharse por todo el salón pese al barullo que había.
-¡¿Quién llama a la puerta?! -preguntó Bastion con tono autoritario -. ¿Dónde estarán los guardias que custodiaban afuera? -formulaba en su interior bastante extrañado.
Nadie contestó a la pregunta del monarca, haciendo que se preocupara. De repente, antes de poder actuar, un rayo cegador que reflejaba el mismo tono de la sangre, destruyó la gran puerta de madera. Haciendo volar por los aires a todos los guardias que estaban allí, dejando además, una espesa humareda gris que ocultaba la visibilidad.
-¿Qué está ocurriendo? -preguntó sorprendido y a la vez confuso, intentando controlar su miedo.
Bastion no podía ver nada, sus nervios iban en aumento. Temía que pudiera tratarse de una invasión o trampa con algún reino vecino, o aún peor, ser atacados por alguna bestia del bosque.
Por su cabeza, pasaban fugazmente malos pensamientos mezclados con recuerdos de las oscuras leyendas que se contaban en Dalghor desde tiempos inmemoriales.
El silencio era sepulcral. Poco a poco la humareda se disipó, dejando ver un escenario caótico, lleno de escombros, y de cuerpos inconscientes y ensangrentados debido a la fuerte explosión.
Bastion no podía creer lo que estaba viendo y dio unos pasos hacia atrás, atemorizado. Pensaba que no tenía oportunidad alguna al ver aquella masacre ante sus ojos. Sin embargo, un fuerte sentimiento brotó de su corazón, una ardiente valentía al pensar en los ciudadanos y sobre todo en su familia.
-¡¿Quiénes sois, escoria?! -formuló el monarca con tono amenazante.
Después de unos segundos, realmente angustiosos, el humo se disipó por completo. A la entrada, se apreciaba la figura encapuchada que anteriormente observaba el castillo, caminando desafiante hacia él.
-¿Cómo osáis insultarme? ¡¿Quiénes os creéis que sois para hablarme así?! -exclamó la mujer, haciéndose la ofendida, aunque realmente la situación la divertía.
-Soy el soberano de este reino, el rey, y este es mi castillo. ¡Guardias, guardias!
Pero nadie fue en su ayuda, los guardias que aún seguían con vida apenas podían moverse, estaban gravemente heridos.
-Podéis gritar cuanto queráis, que nadie vendrá en vuestro auxilio. ¿Quiénes lo harán? ¿Vuestras frágiles doncellas? -preguntó con ironía, señalando a la criada traumatizada y temblorosa que intentaba protegerse detrás de él.
-Decidme, ¿qué queréis de mí? -preguntó Bastion, menos altivo, intentando buscar una solución.
-Sois tentador, pero no quiero nada de vos, más bien, exijo a vuestro hijo.
-¡Jamás os dejaré que hagáis daño a mi familia! -gritó el rey enfurecido.
-Dad gracias que os aviso. Decidme en que habitáculo está, mas no es menester que me acompañéis.
-¡Marchaos de aquí maldita bruja o tendréis que pasar sobre mi cadáver!
-Cómo os dije, sois tentador, aunque no lo suficiente, en todo caso, ¡pasaré sobre el cadáver de vuestro hijo!
Al decir aquellas palabras, dos de los guardias intentaron levantarse del suelo, apoyando todo su peso sobre las armas. Sabían que ya estaban muertos y lo único que podían hacer era dar algo de tiempo al rey y a su familia.
Bastion los miró a los ojos y les hizo un gesto con la cabeza, sintiéndose orgulloso de ellos y totalmente agradecido por el sacrificio que iban a hacer. No le quedaba otra, debía huir a toda prisa y no desperdiciar la oportunidad que le habían dado.
-Quiero que corráis y aviséis al cochero. Que prepare una carroza con los caballos más veloces. Confío en vos, señorita -le ordenó el monarca en voz baja a la doncella asustada.
La malvada hechicera levantó su brazo y puso la mano al frente. Los guardias se prepararon para el próximo hechizo. El salón del trono se iluminó por completo. La sirvienta salió corriendo a cumplir el mandato del rey, muerta de miedo. Bastion se apresuró hacia el lado contrario para salvar a su amada y al primogénito.

En los aposentos de los reyes, Alma ya había dado a luz. Se encontraba cansada y débil, pero a su vez, más feliz que nunca al ver a la pequeña criatura que tenía entre sus brazos. Había tenido una niña de mejillas sonrosadas y grandes ojos celestes, que en aquel momento dormía plácidamente.
-Es una niña muy hermosa -manifestó gentilmente la doncella.
-Gracias, Liliana. Sí que lo es- contestó con dulzura mirando a la pequeña.
-Deberíais descansar un poco, señora -le aconsejó al ver el estado agotado que tenía su reina.
-Creo que tenéis razón -dijo Alma, mientras entregaba la niña a Liliana para que la acostara en la cuna -¿Sabéis algo de mi esposo? -preguntó preocupada.
-Ahora que lo mencionáis, le dije a Violette que avisara al señor, mas ya debería estar aquí.
En ese mismo instante, apareció Bastion agotado y con el rostro pálido. Cerró la puerta a toda prisa y respiró hondo. Estaba nervioso y tembloroso. Intentaba controlar con todas sus fuerzas el miedo que sentía, para no preocupar a su esposa.
Por un momento, el rey se tranquilizó al observar la cuna donde se encontraba su hija. Se dirigió hacia ella y se quedó un momento mirándola, sonriendo levemente.
-Cariño, os presento a vuestra hija. Sé que preferíais un varón, mas mirad que ojos y que bella. Nuestra hijita y futura princesa.
El rey dirigió su mirada a la de su esposa y sonrió de nuevo. Esa era la familia que tanto deseaba, después de tanto tiempo. No obstante, recordó la cruda realidad y su expresión cambió radicalmente, preocupando a Alma.
-¿Os ocurre algo, querido? -preguntó la reina.
-Mi alma, no hay tiempo para explicaciones, debemos marcharnos de inmediato.
-¿Cómo? ¿ A dónde? Es muy pequeña aún, no podemos irnos.
-Liliana, por favor, ocupaos de la princesa y seguidme -ordenó el monarca.
La sirvienta estaba confusa al escuchar la orden de su soberano, pero sin mediar palabra, acató el mandato y se dirigió hacia la cuna. Bastion quería salir cuanto antes del castillo para salvar sus vidas. No tenía oportunidad alguna ante aquella bruja y menos la de proteger a los miembros de su familia, debían huir a toda prisa.
El rey caminó hacia la cama para tomar en brazos a su esposa, aunque justo en aquel momento, la puerta del dormitorio se abrió de par en par con una fuerte ráfaga de viento, mostrando un pasillo totalmente oscuro como la boca de un lobo.
Todos miraron hacia la puerta sorprendidos, con los ojos bien abiertos sin saber como reaccionar. La malvada presencia ya estaba allí, sonriendo, observando el escenario cubierta por su negra capucha como la mismísima muerte y recitando unas siseantes palabras mágicas.
Bastion y Liliana sintieron un fuerte pinchazo por todo el cuerpo, seguido de un ligero hormigueo. Ambos quedaron paralizados, completamente inmóviles, no podían mover ni un solo dedo ni siquiera pestañear.
Alma no sabía como actuar, sus ojos llorosos mostraban el miedo que sentía, mientras que los latidos de su corazón se aceleraban.
La encapuchada caminó desafiante hacia la cuna de la pequeña, evitando su mirada hacia la reina, y pasando al lado de sus victimas paralizadas, sin que éstas pudieran hacer nada.
-¡Vaya! ¿Qué tenemos aquí? Si es un precioso bebé, y veo que es una niña, una dulce y preciosa niña. ¡Me dan arcadas!
-¿Quiénes sois? ¡Largaos de aquí! ¡Dejad a mi hija en paz! -gritó Alma, intentando levantarse de la cama.
La horrible hechicera miraba sin pestañear al rostro del bebé. La futura princesa hacía pucheros al ver a la tenebrosa mujer ante ella.
-No lloréis, desgraciada. Pronto acabaré con vuestro sufrimiento.
La malvada bruja levantó los brazos hacia arriba delante de la cuna de la pequeña, repitiendo otras palabras mágicas. Sobre su cabeza, apareció una gran nube purpura en forma de espiral, donde en su centro se formaba un gran agujero negro rodeado de pequeños rayos rojos que giraban sobre él.
Los muebles del habitáculo comenzaron a deslizarse ligeramente debido a la fuerza del hechizo. Los cristales se rompían, las cortinas se desgarraban, las hojas de papel eran absorbidas por la extraña nube, incluidas las rosas del ramo, excepto la más pequeña que aún seguía en el jarrón. Pronto la habitación se vio convertida en un abismo, donde trozos de papel y pétalos de rosas eran cubiertos por la oscuridad.
Alma se aferraba a la cama, mirando hacia arriba, mientras su cabellera se agitaba sin control. Bastion luchaba desde su interior con todas sus fuerzas para romper el conjuro, pero no podía mover ni un sólo dedo, ni siquiera su dedo meñique por mucho que lo intentase.
La horrible bruja repetía una y otra vez las misteriosas y mismas palabras con una voz de lo más desgarradora, hasta una quinta vez donde gritó con mayor fuerza que las veces anteriores. El grito fue escuchado por todos los rincones del castillo, despertando a los que habitaban en él. El agujero ya se había formado y daba a la nube un aspecto terrorífico, como si de un pequeño huracán se tratase, que giraba ahora encima de la cuna de la pequeña.
-Despedíos del mundo.
La reina caminó temblorosa y agotada hacia la cuna. Apenas podía mantenerse en pie y debía agarrarse a los muebles para poder avanzar. Debía salvar a su hija y tomarla en brazos antes de que el hechizo llegara a su fin. Sin embargo, ya era demasiado tarde, y lo único que podía hacer era proteger a su pequeña.
Del horripilante agujero, cayó una especie de rayo sólido y afilado, del mismo color como el que había destrozado las puertas del castillo, aunque mucho más intenso, hundiéndose en el cuerpo de la soberana que se sostenía con sus manos en la cuna, consiguiendo así salvar a su hija. Alma sentía un terrible dolor que la debilitó por completo. La princesa no paraba de llorar, mientras su madre la miraba con los ojos cristalinos. La joven no pudo resistirlo más y se desplomó en el suelo sobre su propio charco de sangre. Observando a la hechicera, quedando fija su mirada en un mechón blanquecino que sobresalía de la capucha de la terrible mujer y en el brillo claro de sus ojos. Finalmente Alma se desmayó por completo, cayéndole una lágrima por su mejilla derecha.
-¡Maldita seas estúpida! No. ¡¿Qué has hecho, miserable?! -gritó la bruja enfurecida a la reina.
Bastion estaba preocupado y a la vez más enfadado que nunca. Poco a poco rompía la maldición que lo tenía preso, pudiendo mover algunas partes de su cuerpo.
La hechicera estaba completamente furiosa y se dirigió de nuevo hacia la cuna. Con sus propias manos intentó agarrar a la niña para estrangularla, pero finalmente el rey recuperó la movilidad por completo y la empujó violentamente contra la pared.
-¡Desgraciados! ¡Ahora debo irme, mas volveré! ¡Os juro que acabaré con la vida de la princesa y este maldito reino me pertenecerá a mí! -exclamó la encapuchada, desapareciendo por arte de magia sin dejar rastro.
Bastion cayó de rodillas, debido aún a los efectos de la parálisis. Intentando acercarse a su esposa que todavía yacía en el suelo.
-Cariño, cariño, despierta. ¿Estás bien? Por favor, despierta, no puedes morir. ¡No! Aún te queda mucha vida por delante, un futuro con tu familia, ver crecer a nuestra hija -dijo Bastion entre lágrimas, totalmente desconsolado.
El maleficio se había roto por completo. Liliana pudo moverse y se marchó a toda prisa a pedir ayuda. Bastion tomó entre sus brazos a su esposa, que aún seguía con los ojos cerrados, y la dejó suavemente sobre la cama. El rey se puso de nuevo de rodillas, a su lado, llorando, pensando que había perdido lo más valioso que había tenido en toda su vida.

La encapuchada apareció en la entrada del bosque, exhausta, con una respiración jadeante y apoyándose en uno de los árboles. Aún lloviznaba y se respiraba el olor de la tierra mojada. La malvada mujer se quedó mirando hacia el castillo, como en su llegada, sólo que esta vez con un sentimiento totalmente distinto que la retorcía por dentro. No quería perder ni un segundo más y se giró para perderse en la noche. Sin embargo, un pequeño frasco de cristal se le cayó al suelo, sin romperse. La malvada mujer se detuvo y se agachó a recogerlo. Llena de rabia, cerró su mano y apretó con fuerza, sin importarle que el frasco se rompiera, ocasionado que sus dedos quedasen ensangrentados. Furiosa, tiró contra una roca lo que quedaba intacto del objeto. Aquel movimiento brusco provocó que sobresaliera otro de sus largos mechones blanquecinos. Por última vez, se giró a mirar hacia el castillo antes de perderse en las sombras de la noche.

Bastion sujetaba la mano de Alma junto a su cara, pasando delicadamente los dedos de su amada por su espesa barba, como si aquello lo reconfortase. Poco a poco, la reina comenzó a abrir los ojos muy despacio.
-Alma mía, ¿estás bien? Dime que lo estás, por favor. Resiste, te lo suplico -le rogó, llorando desconsoladamente.
La reina intentó hablar, sin poder pronunciar ni una sola palabra. Le costaba respirar y mantener los ojos abiertos. Apenas tenía fuerzas y sus latidos se apagaban.
-No hace falta que hables, tranquila, te pondrás bien, mi vida.
Alma movió lentamente su mano derecha hacia su pecho, en busca del otro colgante que aún seguía en su cuello. Una pequeña piedra preciosa, tallada con la forma de una rosa de pétalos rojos con un tallo retorcido cubierto de espinas negras. Bastion le sostuvo la cabeza con delicadeza, ayudándola a quitárselo. La reina cerró los ojos por un momento, dolorida. Levantó los brazos lentamente y puso el colgante alrededor del cuello de su esposo, señalando con la otra mano la cuna de la princesa.
-Se lo daré, no te preocupes.
Alma pasó su mano por el pelo de Bastion, deslizándola hacia abajo por su mejilla, secando sus lágrimas, hasta llegar a los labios de su amado. Ambos se miraron con intensidad, sabiendo que se amaban y que sería la última vez que se volverían a mirar con ese deseo.
-Te amo -dijo el rey, sin poder evitar las lágrimas.
La reina lo miró con dulzura y cerró los ojos para siempre. Había muerto. Bastion no podía creer lo que había ocurrido. Él la seguía abrazando, manchado de sangre, y sin soltarla mientras lloraba la gran pérdida.

16/05/2013

Primeros cambios confirmados + Recordatorio adelanto

Recordaros que ya queda muy poco, tan sólo unas horas, para que podáis leer el adelanto de la reescritura final de Raisie, viernes día 17. A continuación, os dejo con algunos cambios confirmados que os encontraréis en la nueva obra:

  • Tanto el nombre de la isla como el del reino serán distintos a los que ya conocéis. Galdor variará un poco, aunque será muy parecido.
  • Galdor (que cambiará de nombre como he citado), no será el único reino mencionado en la historia. El mapeado del mundo de Raisie será mucho más extenso de lo que tenía en mente en un principio.
  • Otro nombre que cambiará será el del padre de Raisie, es decir, el rey. Esta vez, le he puesto un nombre que va más acorde con su personalidad.
  • Cierto personaje que salía muy poco en el primer capítulo tendrá más momentos y escenas.
  • Algunos personajes que no hacían su aparición en el principio, como el caso de Liliana (la doncella), aparecerá mucho antes.
  • Habrá numerosos personajes nuevos, algunos con mayor o menor relevancia en la historia.
  • Habrá un baile de máscaras, pero no será en el tercer capítulo (tal y como se llama dicho episodio "Baile de Máscaras").
  • No sólo llegarán nuevos personajes, también nos encontraremos con escenas totalmente inéditas.
  • Tanto Ronny como Ceres tendrán un nuevo diseño. Por otro lado, la personalidad de Ronny también cambiará bastante. El motivo es simplemente que para mantenerlo como personaje en la nueva Raisie tenía que modificar algunas cosas de él.
  • La nueva Raisie está reescrita desde cero, a excepción de alguna frase. Sigue contando la misma historia, pero más madura a nivel narrativo y descriptivo. No será un largo cuento de hadas, será una novela de aventura fantástica y juvenil.
  • El vestuario será realista, y contará con colores de la época, finales de la Edad Media y comienzos del Renacimiento, exactamente sería el siglo XV. Esto significa que Raisie no tendrá el vestido de color rosa. Más adelante se desvelará cual será el color de su vestido principal.
  • Al ser la historia realista, también lo son las clases sociales, la situación de Gareth será en parte modificada para mantener características de la idea del personaje original.  
  • Los diálogos han sido más cuidados para la época. 
  • Algunos capítulos se unirán, lo que dará un resultado más largo y no episodios cortos. Por ejemplo, la infancia de Raisie (que eran tres capítulos) será el prólogo y primer episodio de la historia.
Pronto se desvelarán más cambios confirmados.

06/05/2013

Fecha del adelanto de la nueva Raisie

Para todos aquellos que estáis esperando el adelanto de la nueva Raisie, deciros que estará disponible, en esta web, a lo largo del viernes 17 de mayo. Pondré el primer capítulo completo, dejando también el anterior para que podáis apreciar las diferencias, además de una parte de una de las ilustraciones que estarán incluidas en el libro.

17 de mayo de 2013
Primera parte de la reescritura final de Raisie

Habrá nuevas escenas, todo estará reescrito desde cero... ¡y muchas cosas más! Esta semana diré algunos de los primeros cambios oficiales que tendrá la reescritura para su publicación final.

03/05/2013

Algunas notas rápidas

Llevaba tiempo sin poner nada por aquí, así que os traigo varias novedades relacionadas a Raisie y a mí:


La primera, para los que aún no lo sabéis, he cambiado el diseño y la dirección de mi blog personal. Podéis entrar a través de la siguiente dirección: http://patricktenebrae.blogspot.com/ o pulsando aquí. Encontraréis algunos detalles de Raisie en la nueva cabecera de mi página e iré informando sobre mis proyectos.

Por otro lado, a lo largo de este fin de semana, os diré la fecha exacta del adelanto que os prometí hace mucho y que os debo. Para compensaros la larga espera, pondré algo más de lo que tenía en mente.

Además de la fecha, os adelantaré también algunos cambios de la nueva Raisie, que ya he confirmado totalmente y que aparecerán en la reescritura, es decir, en la obra final para su publicación.

Por último, agradeceros el apoyo, y pronto subiré a la sección de "Fanarts" todos los dibujos que me habéis enviado durante estas semanas, no me olvido de ellos. ¡Muchas gracias!

25/03/2013

Preguntas frecuentes sobre la reescritura de Raisie

Muchos de vosotros me estáis haciendo preguntas cada día sobre como va la nueva Raisie, y como muchas de esas preguntas son las mismas, he decidido abrir esta entrada para contestar a todas vuestras dudas. Os agradezco enormemente el interés que estáis poniendo en el libro. ¡Muchísimas gracias!

¿En que mes saldrá Raisie?
Aún no lo sé, ya que no todo depende de mí. A estas alturas me gustaría ir más avanzado, pero todavía me queda muchísimo por reescribir, además de elegir donde enviarla para el resultado final, y una vez que llegue a ese proceso, ver cuando estaría disponible.

¿Cómo serán las ilustraciones?
Todas serán nuevas, no se usará ninguna de las que conocéis. Cada capítulo tendrá mínimo una, a excepción de algún episodio que podrá tener dos dibujos. Serán en blanco y negro y con un estilo más de libro y no de animación.

¿Cómo será la portada?
La portada será también una imagen nueva y a color. Será uno de los últimos dibujos en presentarse, ya que actualmente se está trabajando en las ilustracciones de los capítulos.

¿Habrá muchos cambios?
Muchísimos. Esta nueva Raisie será muy distinta. Seguirá manteniendo su espíritu, pero la novela irá enfocada a un público juvenil. Tendrá más narración y descripción, como el libro de aventura fantástica que quiero ofrecer, es decir, no será un cuento de hadas. Habrá cambios en escenas, personajes, vestuario, además de varios nombres.

¿Llegará la novela fuera de España?
Aunque sea de España y desde un principio se venderá para mi país, intentaré que llegue a todos los que la queráis, ya sea a través de alguna página de Internet o enviándola personalmente.

¿Para cuando el adelanto?
Tengo que registrar aún el comienzo de la novela para poder compartirlo con todos vosotros. Así que espero que pronto. Siento la tardanza.

Si queréis hacer alguna otra pregunta estaré encantado de resolver vuestra duda. Como ya mencioné en mi blog personal, espero ir cambiando también algunas secciones de ambas webs y más adelante los diseños.

Como siempre digo, aunque el proyecto se vea en pausa, sigue adelante, la aventura aún ni ha empezado. El camino de Raisie va a ser muy largo, difícil, pero esta princesa tiene mucho que contar...

P.D: Raisie se encuentra nominada en los premios Nutella, podéis votarla, si queréis, en la siguiente encuesta. ¡Muchas gracias!

07/03/2013

Así están las cosas...

¡Hola a todos! Siento teneros esperando aún por el adelanto y os quiero pedir disculpas, pero han surgido algunos contratiempos.

Quien me siga por mi Facebook personal, sabrá que hace más o menos unas tres semanas, de nuevo, alguien copió parte del contenido de la novela, que por suerte ya se ha solucionado y espero que no vuelva a ocurrir (aunque estas cosas siempre pasan), y más estando registrado dicho material.

Por eso mismo, aunque vaya a ser un adelanto lo que se mostrará en breve, tengo que ir al Registro de la Propiedad Intelectual de Murcia (mi ciudad) para que la nueva Raisie no tenga este tipo de problemas. Así que os pido un poquito más de tiempo y en unos días os mostraré ese cambio.

Por otro lado y para finalizar esta entrada, quiero agradecer enormemente vuestra paciencia y apoyo, que aunque el proyecto se ve en pausa, sigue adelante, ¡no os preocupéis! Agradecer también a las siguientes lectoras: Adriana por un fanmade de Raisie y Gareth, Shunky por el fanart de la sirena, a Antochan por hacer reseña de la obra y a Patricia por el apoyo en su blog "Cada libro un mundo". ¡Muchísimas gracias a todos, de verdad!

15/02/2013

¡Feliz San Valentín con retraso! ¡Nuevo dibujo!

Nunca he celebrado San Valentín y este año no iba a ser menos, así que un día después os felicito, ya que el día de los enamorados debe ser cada día y no uno sólo en todo el año. Siempre hay que demostrarle a esa persona tan especial, o seres queridos, que de verdad te importan y vas a estar junto a ellos, tanto en los buenos momentos como en los malos.

Por eso mismo, por un día más para el amor, Sonne, el ilustrador oficial de la novela, ha realizado este precioso dibujo de RaisieGareth, donde a esta hermosa pareja simplemente le basta con mirarse a los ojos azules de cada uno para saber que sienten. ¿Y qué es lo que sentirán en el resto de la historia? ¡Disfrutad del dibujo y pulsad en la imagen para verlo en mayor tamaño!

Aclaro además, que esta ilustración tiene un estilo más animado (como el que todos conocéis), que tendrá sus diferencias con las ilustraciones oficiales del libro y que muy pronto podréis ver en el primer adelanto. ¡No me olvido de ello! ¡Seguid atentos! Y no os perdáis tampoco "The Little Crooked Tale", el oscuro cómic de las Princesas Disney realizado por Sonne.