28/12/2011

[28/12/11] Pronunciación de los nombres de los personajes

Hoy hablaremos de la pronunciación de los nombres de los personajes que ya han aparecido en la novela, quedando aún muchísimos por salir.

Los siguientes se leen tal cual: Alma, Maglor, Ceres, Bianca, Aetos y Lisandru.

A continuación los nombres más complicados:
  • -Raisie: nuestra protagonista se la puede llamar de dos maneras, según como la pronunciemos, Raisi o Reisi. Yo normalmente la suelo llamar por Raisi, aunque la mayoría, lo toma por el inglés y la llaman Reisi. Sea como sea, la "e" final no se pronuncia.
  • -Gareth: se lee tal cual, acabando con la "th" final del nombre.
  • -Ronny: el singular animal, sonaría como Roni.
  • -Lady Lary: la pitonisa del cabello, sería Leidi Leiri.
  • -Erestor: aunque no esté puesto el acento, su nombre es una palabra llana quedando, Eréstor.
  • -Burnello: el caballero de dorada armadura, se pronuncia, Burnelo.

Si tenéis cualquier pregunta no dudéis en hacerla. Según vayan saliendo más personajes, haremos otras entradas de este tipo. Muchísimas gracias.

23/12/2011

Capítulo 4 - Torneo de Caballeros

Raisie ya tenía dieciséis años, no era una niña, había crecido y convertido en una bella jovencita. Tenía largos cabellos dorados color miel, unos ojos azules muy claros, grandes y hermosos, labios rosas carnosos, la piel suave como el terciopelo y un cuerpo con gracia y elegancia como el de una auténtica princesa. Tenía una voz muy dulce y cantaba de maravilla, con su precioso canto hacia feliz al que lo escuchara. Era bondadosa, soñadora, inteligente, un poco ingenua y algo rebelde. Le encantaba la naturaleza, los animales, las plantas, todo lo que la rodeaba y el reino entero la amaba.

Aquel día, Raisie se encontraba en la biblioteca de palacio, dando clases con su querido maestro Aetos. Era bastante aburrido ya que el profesor no paraba de hablar y más hablar, además Raisie no tenia compañeros de clase y apenas se podía divertir, ella siempre soñaba con vivir aventuras junto a sus amigos los seres del bosque. Se quedaba pensativa mirando el paisaje que veía a través de la ventana.

-Ponga atención princesa que esta lección es importante.

Aetos se enfadaba y daba con su varilla en la mesa para ser escuchado por Raisie.

-Lo siento, profesor -se disculpó avergonzada.
-Está bien, anda y vaya a divertirse. La clase ha terminado, disfrute de las vacaciones princesa y recuerde seguir estudiando.

Raisie le dio las gracias y enseguida se dirigió a la gran puerta de palacio para salir, pero en la entrada estaba Bianca, que nada más ver a la princesa la detuvo.

-Hola Raisie. ¿Qué tal las clases?
-Genial, muy bien todo.
-Y ¿a dónde ibas?
-Iba un rato al mercado, quería hacer unas compras.
-Raisie, Raisie, Raisie. ¿Cuántas veces ha dicho tu padre que no puedes salir del castillo sola?
-Pero, es que me aburro.
-El castillo es enorme, no te puedes aburrir, además ve hacia tu cuarto y prepárate, hoy es el torneo de caballeros, ya sabes que tu padre lo organiza cada año, no le defraudes.

Raisie frunció el ceño como símbolo de enfado, pero no dijo ni una sola palabra, pensó que luego cuando volviese podría escaparse un rato a la pradera. La joven se preparó y a los pocos minutos bajó de nuevo a la gran sala donde la esperaba su padre, Bianca y algunos nobles para asistir al gran torneo.

-Papá, ¿por qué debo ir yo al torneo? No me gustan.
-Hija, tienes que dar un beso al ganador.
-Por favor, no me lo recuerdes -dijo Raisie enfadada y poniendo mala cara, acordándose de los besos que daba cada año a caballeros tremendamente horribles.

Desde que la princesa cumplió los doce, Bianca propuso este premio para el ganador y así poder molestarla. Cada año el vencedor era peor que el anterior, algunos borrachos, babosos o simplemente personas que no gustaban para nada a Raisie. Todo esto, a la reina le hacía muy feliz y Maglor no ponía ninguna objeción, ya que así podría encontrar más fácilmente un pretendiente para su amada hija.
-Basta de renegar y compórtate, ahora eres una dama -le contestó Maglor enojado a la princesa.

Raisie quedó callada, sabía que no podía hacer nada y era mejor no empeorar las cosas. La familia real custodiada por los guardianes, salieron del castillo y se montaron en un bonito carruaje plateado tirado por caballos blancos, los cuales les llevaría al campo de torneo donde se enfrentaban los valerosos caballeros.

Muy pronto llegaron al lugar y todo estaba abarrotado de gente. La familia real tenía un lugar especial en el que podrían ver el torneo mejor que nadie. El campo de batalla era espectacular, con grandes gradas, banderas de colores que se agitaban con el viento y vendedores que aprovechaban la ocasión para vender algo de comida ligera, como los típicos y famosos bocadillos de Galdor, que era pan con paté galdoriense, sin duda, la comida favorita por los plebeyos del reino.

Ese día se enfrentaban el caballero negro y un aprendiz a caballero. En unos minutos comenzaron los aplausos de los aficionados. El caballero negro entraba montado en un gran y furioso caballo oscuro. El hombre era musculoso, tenía un gran porte, moreno y era el favorito de todos, el caballero más deseado por las chicas, incluso tuvo una aventura con Bianca. A Raisie le daban náuseas, ya que éste era un baboso con ella, siempre le mandaba besos y guiños con los ojos cada vez que la veía. Su nombre era Sir Erestor.

Al poco rato, salió del otro lado del campo el aprendiz a caballero. Un apuesto joven de diecinueve años, ojos azules, de pelo largo y rubio oscuro, fina barba, buen cuerpo y agradable, iba vestido con una armadura plateada y era la primera vez que hacía un torneo de verdad, ya que era un simple aprendiz. Su sueño era llegar a ser el favorito de todos, aunque lo tenía difícil, nadie apostaba por él a excepción de algún amigo, pero en realidad lo que más le importaba era el beso de la princesa. Siempre había oído hablar de ella y ya la había visto en varias ocasiones, pero nunca se atrevió a decirle nada. Hubiera llegado mucho más lejos como caballero si tuviera algo más de tiempo para practicar, aunque apenas podía, debía trabajar con el ganado de palacio para sacarse unas pocas rupias y tener algo que comer. Era bastante tímido, pero muy valiente, además humilde y de gran corazón. Aunque fuera pobre, no amaba a la princesa por sus riquezas, sino por su bondad, gracia y belleza, daría todo si ella se fijara en él, la veía una chica singular, distinta a las demás, una persona que luchaba por el bien.

De repente, sonó el primer aviso que anunciaba que iba a empezar el torneo. Los dos hombres se pusieron en los tramos opuestos del campo y entonces sonó la trompeta real que hizo que los caballeros dieran la señal al caballo para que avanzaran en el ataque. Los dos apuntaban con sus lanzas hacia el frente para embestir. La princesa mientras tanto se aburría, pero algo llamó su atención y fue el apuesto joven, cuando inesperadamente el caballero negro lo tiró de su caballo haciéndole trampa. En vez de embestir con la lanza, Erestor atacó además con una espada, dos armas contra una, cosa que estaba totalmente prohibida en el torneo según las leyes de Galdor, pero siendo el favorito, lo dejaron pasar.

El primer acto había terminado y el caballero negro era el vencedor. Todos aplaudían, pero la princesa mandó detener todo, se bajó de su asiento y fue a darle la mano al apuesto joven que aún se encontraba tirado en el suelo.

-¿Estás bien? -preguntó Raisie preocupada.
-Sí, gracias princesa.
-¡Basta! ¿Qué haces Raisie? -gritó Maglor.
-¡Hago lo que es justo! ¡Aquel caballero es un tramposo!
-¡Raisie vuelve aquí! El juego es así y él ha ganado. ¡Ven y dale el beso que se merece!

La muchacha miró al aprendiz de caballero y le dijo:

-Lo has hecho muy bien, para mí has sido el vencedor.

El joven tomó la mano de la princesa y le dio un dulce beso. Raisie se fue corriendo dirigiéndose a la pradera, haciendo que el rey estallara enfurecido.

-¿Ahora quién le da su premio al vencedor? -preguntó el rey confuso a sus guardianes mientras Erestor regresaba a la caballeriza.

Dichas estas palabras, la reina se disculpó ante el rey con la excusa de estar algo fatigada, mitiéndolo, llegó a los pocos minutos a un lugar discreto para darle su premio al campeón, otorgando un fuerte y apasionado beso a Erestor, mientras que su esposo Maglor comía un par de bocadillos de paté galdoriense que lo volvían loco de placer, aunque aún seguía enojado por lo sucedido con Raisie y ajeno a lo que hacía su amada.

El apuesto aprendiz de caballero se quedó un rato pensando en la princesa, marchándose más tarde con sus amigos a seguir practicando para luego dirigirse a palacio a darle una cosa a Raisie. Uno de sus grandes amigos era el caballero de armadura dorada, un hombre ya bastante mayor, veterano en guerras y que a veces se le iba un poco la cabeza, pero era el gran amigo e ídolo del aprendiz a caballero, su nombre era Burnello, el caballero de armadura dorada. Burnello estaba locamente enamorado de una de las doncellas del castillo.

Después de irse corriendo del torneo, la princesa ya estaba muy cerca de la pradera, sin embargo, por el camino se encontró con la adivina de la aldea. Una mujer bajita, ciega, de nariz muy larga y abundante pelo rizado que cambiaba de color según su estado de humor y predicciones, en esta ocasión lo llevaba azul muy claro, cian, que es como normalmente lo solía tener. Nadie sabía el porque de ese color y su poder extraño, lo tenía desde que había nacido y había pasado siempre de generación en generación en su familia. Además era muy amable y risueña, todos la llamaban Lady Lary.

-Buenos días, Lady Lary -saludó gentilmente Raisie.
-Buenos días, princesa. Déjeme ver su destino hoy.

La adivina tomó la mano derecha de Raisie y como siempre, empezó con sus predicciones, haciendo que su color de cabello se tornará esmeralda.

-Veo que pronto conocerás el amor, eres muy afortunada -contestaba la adivina felizmente.

De repente, Lady Lary quedó muy quieta y levantó sus ojos blancos.

-¿Ocurre algo? -preguntó la princesa extrañada.

El pelo de Lady Lary se volvió rojizo y la adivina comenzó a llorar. La princesa asustada intentó soltarse de la pitonisa, pero ésta la tenia agarrada fuertemente.

-¿Qué ocurre? ¡Por favor suélteme me hace daño!

La adivina soltó de golpe a Raisie, su pelo ahora era morado y le dijo a la joven:

-Ten mucho cuidado.

Dicho esto, caminó hacia atrás muy lentamente y comenzó a correr como una posesa. Raisie se quedó extrañada y algo preocupada, pero no le dio mucha importancia, ya que Lady Lary era famosa en el reino por sus ataques de locura. Sin pensarlo más, la joven fue a la pradera cercana al bosque. Siempre que podía iba a ese lugar para jugar con sus dos mejores amigos, el hada Ceres y Ronny, un ser bastante peculiar.

Ceres era una pequeña y bellísima hada de pelo muy largo, radiante, plateado y cubierto de pétalos. Siempre iba vestida con un precioso y extravagante vestido de tonos pasteles, repleto de lazos y largas cintas. Sus ojos eran rosados y sus bonitas alas de color blanco, las cuales soltaban un polvo mágico y vistoso. Tenía un olor bastante distinguido, un fresco aroma a flor de cerezo. Era algo estricta y testaruda, pero a la vez cariñosa, siempre estaba pendiente de Raisie y de lo que hacía. Al contrario del resto de las hadas, Ceres no tenía poderes mágicos, solamente podía volar. Fue aquella hada que aplastó la princesa hace algunos años en la pradera.

En cambio, Ronny, era una de las crías de aquella coneja singular que conoció esa misma noche. Un animal muy extraño, una mezcla entre una ardilla voladora y un pequeño conejo, ya que tenía dos largas orejotas, cuatro patas y una gran cola. Al igual que las ardillas voladoras, a sus lados podía estirar su piel como si fueran dos alas. Aunque no podía volar, si planear, saltar y sobre todo correr, era muy veloz. Su color era marrón chocolate, excepto su oreja y la zona de su ojo izquierdo que era color morado. Travieso y asustadizo, acompañaba a Raisie siempre en sus aventuras.

Ya era por la tarde y Raisie llegó, los pájaros cantaban y la temperatura era perfecta, había un agradable aroma a rosas en el ambiente. Sus amigos ya se encontraban esperándola entre las flores. La joven acercándose, se tumbó junto a ellos.

-¡Hola Raisie! -saludaron los dos.
-Hola chicos -contestó la princesa con voz lastimera.

Raisie miró a las nubes y sus curiosas formas, pensando en lo que le había dicho la adivina.

-¿En qué piensas Raisie? -preguntó curiosa Ceres.
-En nada, solamente miro las nubes.
-¡Anda vamos a jugar! -suplicó Ronny dando saltitos.

La princesa dejó de pensar en la adivina, no quería preocupar a sus amigos por tonterías.

-¿A qué quieres jugar? ¿Eh pequeñajo? -preguntó Raisie agarrando a Ronny de las patas delanteras suavemente.
-¡Al pilla pilla, tú la llevas! -gritó soltándose de un solo salto.
-Eso no vale. ¡Ya verás Ronny!

Ambos se divertían, Ronny daba saltos de un lado a otro, Raisie corría detrás de él para intentar alcanzarlo y en un momento de descuido la princesa atrapó al animalillo cayendo y riendo los dos. La que menos se divertía era Ceres que se encontraba medio dormida sobre una flor.

-Raisie, tu vestido, no te lo ensucies -le regañó el hada a la joven.
-Ceres no te enfades, disfruta del día.

Justo cuando iba a responder Ceres, se escuchó un grito estremecedor.

-¿De dónde proviene? -preguntó preocupada Raisie.

De nuevo, a los pocos segundos, otro chillido y Ronny muy asustado dio un brinco subiéndose a los brazos de la muchacha.

Inesperadamente, por el sendero se vio correr a una mujer agotada y con la cara totalmente pálida, era una de las campesinas que trabajaba en el bosque recolectando manzanas.

-¡Huye niña! ¡Huye! -gritó como loca la mujer.
-Pero, ¿qué ocurre?

La campesina se alejó corriendo sin descanso. Raisie no le hizo mucho caso, ya había tenido el susto de antes y no quería más problemas, de manera que se giró para acostarse entre las flores de nuevo, pero antes de tumbarse, miró por casualidad hacia las montañas y vio algo raro allá a los lejos, algo fuera de lo común. La princesa sintió un enorme escalofrío que recorrió toda su espalda al ver lo que veían sus preciosos ojos celestes.

-¡Uh! ¡Ceres! ¡Ceres! -gritaba la princesa, estaba petrificada por lo que veía.
-¿Qué te pasa ahora? ¿Y esa cara? -preguntó confusa el hada.

Ronny que tenía los ojos tapados con las orejas, al oír a Raisie, destapó un ojo y también quedó atónito por lo que había visto.

-¡Ceres mira detrás de ti!

La pequeña posada en una rosa, giró muy lentamente y rechistando, pero cuando alzó la mirada a las montañas, también se quedó sin aliento.

-¿Qué será esa cosa? Jamás había visto algo así.
-Viene hacía nosotros. ¡Huyamos!
-Ronny agárrate fuerte y Ceres súbete a mi corona. ¡Deprisa!

El pequeño animal hizo caso a Raisie agarrándose bien fuerte. Ceres saltó de la flor y se posó en la tiara de la joven. La princesa junto a sus dos amigos se alejaron corriendo de la pradera a toda prisa. Los tres corrían hacia al castillo para avisar al rey, que seguro, ya había vuelto del gran torneo de caballeros.

22/12/2011

[22/12/11] Fanart de Gareth por Miguel Valverde

Miguel Valverde uno de nuestros grandes colaboradores con el proyecto nos envía este fantástico fanart de Gareth Telemnar. Debo añadir que muy pronto podréis conocer más de este artista que tiene una voz excepcional. Para ver el fanart en mayor tamaño pulsen en la siguiente imagen y recordad que mañana tendremos disponible el cuarto capítulo de Raisie.

[22/12/11] Fanart de Bianca por RapunzelxFlynn4ever

Nuestra visitante y lectora de ocho años vuelve a enviarnos otro fanart, esta vez de Bianca, imaginándose como la doncella misteriosa limpia las telarañas del castillo. ¡Muchas gracias! Para ver el fanart en mayor tamaño pulsen en la siguiente imagen:

20/12/2011

[20/12/11] Fecha del Cuarto Capítulo

Queremos avisaros que el próximo viernes, 23 de diciembre, pondremos el cuarto capítulo de Raisie. No os lo perdáis si queréis saber que ocurrió tras los sucesos del tercer capítulo, además es uno de mis favoritos y está repleto de grandes acontecimientos.

23 de diciembre de 2011
4º Capítulo - Torneo de Caballeros

19/12/2011

[19/12/11] ¡Ya somos más de 300 en Twitter!

Queremos dar las gracias a todos los que nos estáis siguiendo a la página y a todas nuestras redes sociales, ya que en Twitter hemos conseguido superar los 300 seguidores. Muchísimas gracias a todos por vuestra ayuda y seguid muy atentos ya que en breve traeremos novedades, además de la fecha y el título del siguiente capítulo.

18/12/2011

[18/12/11] ¡Muy pronto el cuarto capítulo! + Fanart

Queremos avisaros de que muy pronto estará disponible el siguiente y cuarto capítulo de Raisie, anunciando como siempre con antelación con la fecha online de dicho capítulo, que además es uno de mis favoritos y viene cargado de grandes acontecimientos.

Por último, mostraros también un nuevo fanart que nos ha llegado de una de nuestras lectoras más jóvenes, un bonito dibujo de Raisie y Ronny realizado por RapunzelxFlynn4ever que podéis ver pulsando aquí. ¡Muchísimas gracias!

15/12/2011

Las Estirges, criaturas eliminadas de la novela

Queremos que conozcáis un poco más el universo de Raisie y por ello hablaremos detalladamente de algunas de las curiosidades que giran a esta novela.

Como ya mencioné en un principio, los dragones son parte esencial de la historia, pero hubo un tiempo en el que dudaba si cambiarlos por otras criaturas, siendo estas bestias, Estirges, pero su diseño no me terminó de convencer del todo y preferí volver a la idea de los dragones. Aún así, queremos hablar un poco de estos seres, ya que aunque no aparezcan en la novela, es una buena curiosidad.

Las Estirges son seres voladores de la mitología romana. Una especie de "hombres mosquito", incluso vampiros, que succionan la sangre de sus víctimas para sobrevivir.

Con forma de pájaro, largo pico y buen olfato, alas de murciélago, cuatro patas y de afiladas garras, con ojos amarillos que ven en la oscuridad.

Cuentan las viejas leyendas que su ataque es mortal, ya que una vez que atacan, es muy difícil apartarlas de sus presas, y no las sueltan hasta que succionan toda su sangre. Una vez saciado su apetito, duermen durante días en un profundo sueño. Una buena manera de aprovechar los cazadores y acabar con ellas.


Sin duda unas criaturas bastante curiosas, que quizás aparezcan en alguna de mis próximas historias, pero por el momento disfruten de los dragones de Raisie. Muchísimas gracias.

12/12/2011

[12/12/11] Primeros fanarts de Bianca por Vanessa Miralles

Nos llegan los primeros fanarts de Bianca realizados por Vanessa Miralles tal y como se la imaginaba en el capítulo tres "Baile de Máscaras". ¡Muchísimas gracias por tus dibujos! Pulsad en las imágenes para mayor tamaño:

[12/12/11] Nuevo fanart de Raisie por Gabriel Cortés

Gabriel Cortés nos envía otro estupendo fanart de nuestra protagonista Raisie, muchísimas gracias. Agradecer también a ddlsrbmd7 por el apoyo que nos está dando a través de su blog.

08/12/2011

Capítulo 3 - Baile de Máscaras

Bianca era realmente una mujer curiosa y desde su llegada entró en todas las habitaciones de palacio. Cientos y cientos de dormitorios, no quería perderse ni el más mínimo detalle.

Algo llamó su atención y fue un muro que había justo debajo de las escaleras de la gran sala, al lado de una armadura de caballero. Con sus delicadas manos empezó a tocar la fría pared, pero en ese momento, uno de los mayordomos la llamó. De inmediato, Bianca dejó aquel extraño muro y se dirigió hacia el sirviente de nombre Lisandru, un señor bastante serio, alto y con bigote, siempre iba bien vestido y tenía acento extranjero.

-Mademoaiselle. ¿Necesita algo?
-Oh, no se preocupe, sólo estaba viendo mi nuevo hogar.
-Le ruega el rey Maglor que se prepare para el gran banquete de esta noche.
-¿Un banquete? ¿Esta noche?
-Le informo también, que debe ir bien vestida, las doncellas le han dejado un hermoso vestido de baile sobre su cama.
-¿De baile? -preguntó Bianca extrañada.
-Si mademoaiselle, el rey quiere bailar con usted.
-Pero, si yo no se bailar.
-No hay peros, mademoaiselle, usted vaya y disfrute.

Lisandru se alejó para proseguir con los preparativos. Bianca paseaba bastante inquieta por el pasillo, era una persona muy segura de si misma, aunque esta situación la ponía verdaderamente nerviosa, no le gustaba bailar y mucho menos sabía hacerlo, no quería que los demás se rieran de ella por su torpeza. Había empezado una nueva vida y no debía permitirse tener una mala reputación nada más llegar, pero Bianca era una mujer con mucha clase y si un caballero, más siendo un rey, te invitaba a un baile, sería descortés el rechazarlo, además sentía cierta atracción hacia el porte majestuoso y varonil de Maglor y podía ser el comienzo de una bonita amistad o algo más. Alguien que pudiera darle todo cuanto ella merecía.

De manera que aceptó la propuesta y fue corriendo hacia su dormitorio, allí le esperaba sobre la cama, una caja blanca y el vestido, un precioso atuendo de color verde menta y suave textura, adornado con encajes y otros muchos detalles. Bianca se lo probó y pasó sus delicadas manos por la suave textura del vestido.

Tras engalanarse, la dama abrió la caja y comprobó lo que había en su interior: unos preciosos zapatos, un antifaz de plumas turquesas y varias fulgurantes piedras preciosas, aprovechando éstas para hacerse un bonito recogido en el pelo.

Bianca se miró al espejo, se echó un poco de perfume por el cuello y sonrió, sabía que iba a ser la más bella del baile, incluso brillaba más que el oro que cubría el marco de aquel espejo.



Por otro lado, las doncellas bañaban y vestían a la pequeña princesa, ésta estaba algo enfadada porque no tenia ganas de aburrirse ante los amigos de su padre, pero no tenía otro remedio. Raisie esa noche llevaba un vestido dorado que le quedaba maravillosamente bien.

A las pocas horas, la gran sala real estaba repleta de gente. Todo el reino estaba allí vestido con sus mejores galas. Enormes vestidos de brillantes colores para las damas y hermosos trajes formales para los caballeros, ocultando todos sus ojos a través de máscaras y antifaces de fiesta que hacían que el baile fuera aún más misterioso y hermoso. Sonaba una música cálida y todo estaba iluminado con bellas luces, mostrando una gran sala donde las vidrieras brillaban y un aire fresco entraba desde las ventanas de los jardines atrayendo el aroma de las flores.

Maglor ya estaba preparado y sentado en su gran trono. Iba vestido de color naranja y portaba una gran máscara en forma de pájaro. Sus reales guardianes lo custodiaban a los lados de su trono.

Al poco rato, bajó Bianca algo nerviosa con su vestido largo y verde y oculta tras el antifaz de plumas turquesa. Todos los galdorienses se quedaron mirando a la preciosa dama. Maglor se levantó de su trono en un par de segundos y se dirigió a los pies de las escaleras a esperarla. La doncella empezó a bajar y en el último escalón se tropezó cayendo en brazos del rey.

-Lo siento, estoy algo nerviosa -se disculpó Bianca.
-Tranquila no pasa nada.

Maglor la cogió con suavidad de la muñeca y la presentó ante la sociedad:

-¡Atención! Antes que nada quiero agradeceros a todos por asistir y quería presentaros a la nueva consejera real de Galdor que seguro lo hará perfecto. Un aplauso por favor.

Los asistentes comenzaron a aplaudir, aunque enseguida pararon al ver que la joven princesa bajaba las escaleras acompañada de una doncella. Raisie iba con su vestido dorado y un pequeño antifaz. De repente todos, sin faltar nadie, aplaudían al ver a la bellísima niña, incluso aplaudieron mucho más que con Bianca, cosa que a ésta le sentó fatal, pero que dejó pasar.

De pronto, empezó a sonar un precioso vals y Maglor llevó a Bianca al centro de la sala para bailar. Raisie se encontraba sola sentada en la alfombra roja de las escaleras, aburrida sin que nadie le hiciera caso, decidiendo más tarde salir del castillo aunque estuviera prohibido y más a esas horas de la noche. La pequeña pasó entre las bonitas parejas de baile sin ser detenida por nadie, sin duda alguna era la más bella de todas, no obstante, era tan solo una niña. Seguidamente cruzó la aldea donde no había nadie y se dirigió a la pradera, una inmensa pradera repleta de toda clase de flores y de todos los colores. Esa noche parecía que aquel lugar era mágico, ya que había luciérnagas por todos partes y las estrellas y la Luna iluminaban todo.

La princesita se acostó entre la hierba, oliendo el aroma de las flores silvestres y mirando al cielo. No le daba miedo estar sola en aquel lugar ya que para ella era su sitio favorito, en el que podía disfrutar sin ser regañada por nadie. Pronto cerró los ojos y se quedó dormida.

En el castillo, Maglor y Bianca seguían bailando, era cierto que se le daba fatal bailar, ya que con cada paso pisoteaba los pies del rey, aunque éste aguantaba su dolor, de vez en cuando se le escapaba alguna lágrima.

-Perdóneme. ¿Le hice daño? -Bianca pedía perdón una y otra vez por cada pisada.
-Estoy bien, apenas he sentido nada -mintió Maglor.

Pasaban las canciones y la damisela seguía pisando al rey, él ya no podía más y fue hacia a su trono a descansar un poco acompañado de la dama.

-Soy muy torpe, perdóneme, Su Majestad.

Bianca se puso de rodillas al lado de Maglor y le agarró la mano, haciendo que el rey se ruborizara, parecía que Maglor también empezaba a sentir algo por ella, pero se acordó de su hija Raisie y llamó a una de las doncellas para ver donde se encontraba.

-¿Dónde está Raisie?
-Estaba sentada en las escaleras hace un momento, pero ahora mismo no sabemos donde puede estar.

Maglor enfureció y mandó pausar el baile, poniéndose de pie para buscar a su hija y ordenando a todos que la encontrarán.

-Tranquilo, Su Majestad, seguro que la encontramos, la próxima vez estaré yo atenta de ella.

Las palabras de Bianca hicieron calmar un poco la ira del rey, aunque aún seguía enfadado y atemorizado por si le había ocurrido algo a la pequeña.

Raisie que seguía durmiendo en la pradera, despertó y se puso de nuevo a oler las flores. Todas olían de maravilla y hacían sentir a la princesa como si estuviera soñando, así que volvió a tumbarse para seguir descansando, pero cual fue su sorpresa, que alguien se quejó, una vez acostada en el suelo.

-¡Levanta! ¡Levanta! -se escuchaba.

Asustada se levantó a toda prisa y pudo ver a una pequeña hada que limpiaba su vestido ensuciado por la tierra.

-La próxima vez lleva cuidado -dijo el hada enfurecida.
-¡Un hada! Lo siento mucho. ¿Te hice daño?
-Por suerte, no.
-¡Vaya! Quizás, seas, ¿mi hada madrina?
-¿Qué soy tu qué?
-Mi hada madrina, aquellas hadas ancianas que ayudan a las niñas en los cuentos.
-¿Me estás llamando anciana? No soy un hada madrina, soy un hada del bosque.

El hada se marchó refunfuñando dejando a Raisie confusa y pensativa, sin embargo, sus pensamientos fueron interrumpidos cuando una especie de coneja bastante extraña se acercó a ella hablando.

-No te preocupes por ella, estará bien, seguro que algún día sois buenas amigas.
-¿Un conejo que habla? -preguntó la princesa asustada.
-No soy un conejo aunque lo parezca. La mayoría de los animales que viven en estos bosques pueden hablar.
-Entiendo -contestó algo dudosa Raisie.
-Bueno pequeña, encantada, pero ahora tengo que dejarte, estoy a punto de tener a mis crías y quiero descansar.
-Buenas noches -se despidió la niña mientras veía aquel animal extraño meterse en su madriguera.

Raisie escuchó que la llamaban desde palacio, sabía que iba a tener problemas y fue corriendo de nuevo a casa. Esa noche la princesa fue castigada a no volver a salir del castillo durante mucho tiempo. Maglor estaba realmente enfadado creyendo que la había perdido.

Los años pasaron de nuevo, el reino se encontraba mejor que nunca. Bianca daba buenos consejos al rey y entre ellos surgió el amor, uniéndose ambos en matrimonio. Poco a poco fue dejando de cuidar a Raisie, encargándose las doncellas de nuevo de su cuidado. Con el tiempo Bianca dejaba ver su verdadera personalidad, la de una mujer muy materialista, cruel y dura que siempre daba órdenes y chillidos a los sirvientes del castillo y a todo el que se le cruzara. Nadie podía decirle nada, ahora era la reina. Maglor no se daba cuenta de la falsedad de su nueva esposa, ya que ésta delante de él era la mujer más maravillosa de todas, incluso con Raisie, aunque Bianca en verdad la odiaba con todas sus fuerzas.

Sin embargo, eso no era todo, Bianca después de casarse le era infiel a Maglor sin éste saberlo, tenía varios romances en secreto con los guardias de palacio y algún que otro caballero.

Aunque pasaran los años, la princesa seguía escapándose a la pradera para seguir jugando con sus nuevos amigos, fue criada por las doncellas y siempre muy vigilada por los guardianes. Cada día estudiaba, pero seguía metiéndose en líos.

06/12/2011

[06/12/11] Fanarts de Raisie por Vanessa Miralles

Queremos dar las gracias a Vanessa Miralles por enviarnos los siguientes fanarts de nuestra protagonista Raisie, y recordad que ya queda menos para el siguiente capítulo, que estará disponible este jueves.

05/12/2011

[05/12/11] ¡Raisie ahora también en inglés!

Queremos que todo el mundo pueda conocer la historia de Raisie y por ello, en unas horas, vamos a tener disponible el primer capítulo de la novela en inglés, traducido por nuestro amigo Javier Albadalejo Olivares (Bellanote), muchísimas gracias. Recordaros a los que la están siguiendo en español, que este jueves estará listo el tercer capítulo. Por último queremos agradecer también a Maixu por la promoción que nos está haciendo en su sitio para la firma del libro.

04/12/2011

[04/12/11] Fecha del Tercer Capítulo

Queremos avisaros que el próximo jueves, 8 de diciembre, pondremos el tercer capítulo de Raisie. No os lo perdáis si queréis saber que ocurrió tras los sucesos del segundo capítulo.

8 de diciembre de 2011
3º Capítulo - Baile de Máscaras